sábado 4 de junio de 2011

Una mañana en Thira


El sol golpeaba con fuerza sobre aquel páramo en medio del mar, cuando Marini pegó un salto para apoyar, por fin, las palmas de sus manos sobre tierra griega. La embarcación oscilaba todavía a sus espaldas, y pequeñas y continuas olas chocaban contra el muelle, insuflando un poco de frescura a la tórrida atmósfera del Egeo. La guía era una estudiante de Atenas que pasaba los veranos en la isla. Llevaba la rubia melena recogida y amplias gafas de sol, lo que le daba un cierto aire de actriz norteamericana de vacaciones en Grecia. A mediodía y bajo una luz cegadora, Marini le preguntó en aquella lengua franca, mezcla de inglés e italiano, qué significaba la expresión que pronunciara aquella otra estudiante de Salónica veinte años atrás.
No la había oído nunca. Marini se sintió un poco más viejo y, al contemplar la desolada llanura volcánica aquel quince de agosto notó fatiga, cansancio de perseguir una quimera que se escapaba, y de que sus vacaciones, se acabaran.

2 comentarios:

  1. Marini es el protagonista del cuento de Cortázar "La isla a mediodía". Permítaseme esta recreación personal. Se acerca la medianoche y un viejo taxi sube una empinada calle de París.

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  2. La quimera... No sólo una huida de la realidad. Quizá el infinito aliento del deseo que desconoce nuestros límites corresponde a una otra realidad imposible de buscar, como los claros del bosque de Zambrano o, como dijo Dante después de contemplar a su Beatrice, "quella parte della vita , di là dalla quale non si può ire più per intendimento di ritornare".

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