viernes 19 de agosto de 2011

Crematorio y yo


La serie de televisión Crematorio tiene como característica que gran parte de ella se ha filmado en un territorio que para mí fue caro durante la infancia: la ciudad de Alicante. Reconozco lugares que no transito desde entonces y debe ser por ello que todo lo que dicen y hacen sus personajes no me es indiferente.
Ramón Collado se ve obligado a vender su nave industrial de materiales de construcción por setenta mil euros para saldar una deuda con la mafia rusa (se ha enamorado de la prostituta Irina). El comprador es un testaferro de su otrora socio el señor Bertomeu (José Sancho).
Collado ha echado a perder su vida y ahora que está en el despacho del notario para malvender lo único que le queda, levanta la mirada y un tanto ausente dice que su padre estuvo en la Batalla del Ebro y en Stalingrado. Una ligera sonrisa se dibuja en su rostro y sus ojos brillan esperanzados: “quizás no sea este el peor momento y el mejor de los tiempos esté por llegar”.
Sin embargo, sabemos que no, que lo peor, Collado, está por venir. Tu esperanza es nuestro fatalismo. ¿Será nuestra esperanza la fatal certidumbre de los demás?

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