jueves 22 de diciembre de 2011

Fotogénica intrascendencia

En una clase de educación para la ciudadanía que nunca daré mostraba una foto de la primera mujer en la historia de España que llegaba a Ministro de Defensa: miraba sonriente hacia la cámara mientras caminaba y sostenía en la mano derecha la “cartera”. Le seguía otra mujer con uniforme femenino de oficial de la Armada: capitán de corbeta quizás, no se distinguían bien las “cocas” en la imagen.
La otra instantánea era del 23 de febrero de 1981. En ella, frente a la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados un guardia civil intentaba tumbar de modo infantil al ministro de defensa de entonces. No lo consiguió. El presidente del gobierno sentado en su sitio no sonreía ni se tiró al suelo cuando los del tricornio empezaron a pegar tiros. Entre ambas fotos hay un lapso de tiempo de menos de treinta años.
Quizás desde que Hugh Grant interpretara el papel de primer ministro británico haya una tendencia en los medios a mostrarnos a los gobernantes como estrellas de cine y estos, dejándose llevar, a creérselo. Es así que ni en tiempos de crisis vamos a dejar de ver la plena sonrisa de satisfacción de los más altos cargos del nuevo gobierno.
Supongo que será preferible esta juvenil alegría al gesto severo, por ejemplo, de Felipe González en su primera visita oficial como presidente del gobierno: la división acorazada Brunete, en la foto, rodeado de militares una gélida mañana de diciembre.
Sin duda es menos trágico que todo se banalice y que nuestros nuevos ministros puedan sonreír despreocupados como Hugh Grant en Love Actually. Será signo de que somos un país más civilizado y que el sacrificio de aquellos serios semblantes se torna hoy fotogénica intrascendencia. Los mercados, por mucho que acosen, no disparan metralletas.

1 comentarios:

  1. Es cierto que el "posado" de los ministros no deja de tener algo de festival de cine o similar...

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